La técnica del beatboxing requiere un dominio preciso de la respiración y el control del aparato fonador. Los beatboxers pueden transmitir emociones, contar historias y generar conexiones con su audiencia. Aunque no hay mucha investigación específica sobre el uso del beatbox como terapia de lenguaje, hay algunas áreas en las que esta práctica podría ser benéfica.
Muchas de las habilidades que más tarde permiten conversar, narrar, pedir ayuda, explicar una idea o tolerar una corrección no comienzan en una mesa de trabajo ni en un ejercicio estructurado. Comienzan antes, y a menudo de forma silenciosa, en escenas cotidianas: un niño que elige entre dos opciones, que participa en una tarea sencilla, que inventa una situación durante el juego o que vuelve a intentarlo después de equivocarse.
Hoy, los dispositivos móviles han convertido a niños y adolescentes en espectadores frecuentes de contenidos que antes eran excepcionales. Existen ideas equivocadas —y peligrosas—, como creer que los niños “no entienden lo que ven” o que “todo se les olvida”. Los estudios neuropsicológicos señalan que el cerebro infantil no solo percibe estas imágenes, sino que las registra con una intensa carga emocional.
La duración de una sesión no debe definirse por protocolos rígidos, sino por la ventana de tolerancia del niño. Diversas investigaciones en psicología del desarrollo demuestran que los avances significativos en comunicación y regulación emocional ocurren en interacciones breves pero intensas, donde el terapeuta sigue el ritmo del niño.
Aprender a leer y escribir es un proceso complejo que requiere habilidades visuales, auditivas y grafomotrices. Para prevenir dificultades en estas capacidades debemos trabajar aspectos como la motricidad fina, las praxias bucofonatorias y la coordinación óculo-manual.
El crecimiento y desarrollo del bebé es importante así que de ser posible decora su habitación con tonos de color pastel; pon en su cuarto o en casa música suave, a veces tranquila, otras alegre. Tus manos y voz son lo máximo para tu bebé, así que juega con él.
El cerebro de los niños prioriza la supervivencia sobre el aprendizaje. Ante la inseguridad, activa el eje del estrés, liberando cortisol en exceso.
El juego es una actividad mental y física que favorece el desarrollo de los niños de una manera integral y armónica que facilitan el aprendizaje activo ya que el participante deja de ser un receptor pasivo de información y se convierte en agente activo del proceso de aprendizaje.
Los dos hemisferios funcionan de manera diferente, pero trabajan juntos y se complementan entre sí, están unidos por fibras nerviosas que crean una autopista de información, no utilizamos sólo un hemisferio a la vez.
Poner la tecnología al alcance de niños y adolescentes exige una responsabilidad adulta irrenunciable. Regalar o prestar un celular puede ser la diferencia entre un hijo seguro y uno vulnerable.