La persona con SPL tiene muy poco conocimiento de los hechos del entorno que damos por sentado que todos conocen, es decir, tiene un limitado fondo de conocimiento (Pollard 1998, citado por Hall et al. 2017), al no acceder a los canales regulares de información cotidiana.
Los pueblos mesoamericanos Mayas, Aztecas, Olmecas, y, en nuestra América, Incas, Chibchas, Quechuas, etc. nos advirtieron de la presencia, en el interior del ser humano, de estos “variados visitantes” causantes de desgracias morales, sociales y mentales (los egos).
El Trastorno Dismórfico Corporal es un grave trastorno. Si pensamos en Dismorfia, puede considerarse un trastorno de la percepción que hace que una persona vea partes de su cuerpo de una manera distorsionada, a menudo exagerando defectos mínimos o inexistentes. La adolescencia, una etapa marcada por la vulnerabilidad y la búsqueda de identidad, se ha consolidado como el escenario idóneo para el desarrollo de este trastorno.
La técnica del beatboxing requiere un dominio preciso de la respiración y el control del aparato fonador. Los beatboxers pueden transmitir emociones, contar historias y generar conexiones con su audiencia. Aunque no hay mucha investigación específica sobre el uso del beatbox como terapia de lenguaje, hay algunas áreas en las que esta práctica podría ser benéfica.
Durante la infancia maduran diversas habilidades esenciales para la convivencia. Entre ellas se encuentran la capacidad de frenar impulsos, recordar reglas, tolerar la frustración, considerar el punto de vista de otros y anticipar consecuencias.
La misofonía es una alteración neurológica que se presenta como una alta sensibilidad a un sonido concreto. La misofonía es un trastorno poco comprendido y aún no se determina su causa exacta.
La música constituye uno de los estímulos sensoriales más complejos que procesa el cerebro humano. Su percepción involucra la activación simultánea de múltiples redes neuronales relacionadas con la audición, la atención, la memoria, la emoción, el lenguaje y el movimiento.