Se estima que en los niños con TEA y desarrollo verbal aproximadamente un 75% demuestran ecolalia en algún momento de su desarrollo lingüístico (Prizant,1983). Este hecho nos obliga ineludiblemente a preguntarnos como especialistas que conformamos el equipo multidisciplinario ¿Qué tanto sabemos sobre el manejo de la ecolalia en el TEA? La intención de esta pregunta no es otra que apelar a la autoreflexión de la práctica diaria.
La nueva definición de la dislexia no habla solo del procesamiento fonológico, también del morfológico; menciona la relación con el lenguaje oral; propone una causalidad multifactorial, resultado de la interacción entre influencias biológicas, genéticas y ambientales e introduce que las debilidades tempranas del lenguaje oral pueden anticipar dificultades lectoras.
A medida que envejecen, muchas personas pueden notar que les cuesta más trabajo recordar el nombre de alguna persona, o alguna palabra. Si los problemas en la función mental son más graves de lo esperado puede tratarse de un deterioro cognitivo leve.
El síndrome de Sanfilippo es una enfermedad metabólica hereditaria muy poco frecuente que causa problemas en el sistema nervioso de los niños. Con el tiempo provoca una pérdida del desarrollo físico y mental, de ahí que también se le llame Alzheimer infantil.
La disfagia o dificultad en la deglución es la sensación de que el alimento sólido o líquido se atora en la garganta o en cualquier punto antes de llegar al estómago. El tratamiento dependerá de la causa, pero el logopeda participa en todos los niveles de prevención de la disfagia.
Son muchas investigaciones y propuestas que se han hecho para saber cómo desarrollar la lectoescritura en los niños sordos, ya que es un elemento esencial en la educación, pero muchas de esas estrategias no han tenido éxito total en su objetivo, una propuesta para fomentar la adquisición del lenguaje escrito en las personas sordas que está llamando la atención; por su eficiencia y rapidez, es el método denominado Logogenia
A medida que los niños desarrollan las habilidades del habla y del lenguaje, además de repetir palabras también se fijan en expresiones faciales.
El período de 0 a 2 años es crítico para el desarrollo del lenguaje. Observar, estimular y acompañar al niño en cada etapa permite consolidar habilidades comunicativas, facilitar la interacción social y detectar posibles dificultades de manera temprana.
El conocimiento genético en el ELA ha crecido exponencialmente en los últimos años y está en constante evolución. La exacta relación entre genes y hallazgos patológicos todavía no está clara. Una larga historia familiar de esta enfermedad se observa en alrededor de 5-10% de los pacientes en ELA. La presentación de un defecto genético en miembros de una misma familia con ELA y demencia fronto-temporal (DFT) apoya la idea de un continuo entre ambas enfermedades (Lillo et al., 2014).
Recibir el mensaje de que nuestro hijo tiene un “retraso del desarrollo madurativo” puede generar incertidumbre, pero también es una invitación a mirar la infancia desde la comprensión y el respeto. Es la oportunidad de acompañar a cada niño según sus necesidades, celebrando sus avances y confiando en su capacidad de crecer y sorprendernos.