En ocasiones, el mensaje que enviamos es que queremos hijos perfectos: niños que nunca se equivoquen, rompan algo, desobedezcan o tomen una mala decisión. Ante esa exigencia, el niño aprende a mostrarnos solo lo que queremos ver. Nos dice lo que deseamos escuchar y nosotros nos quedamos tranquilos, sin advertir que quizá lo hace para evitar el castigo.
Una madre o un padre que teme perder el cariño de su hijo puede ceder ante sus exigencias, retirar una consecuencia, modificar un acuerdo o conceder un permiso para evitar el conflicto. No lo hace por falta de amor, sino porque el rechazo duele y quiere recuperar cuanto antes la cercanía.
La técnica del beatboxing requiere un dominio preciso de la respiración y el control del aparato fonador. Los beatboxers pueden transmitir emociones, contar historias y generar conexiones con su audiencia. Aunque no hay mucha investigación específica sobre el uso del beatbox como terapia de lenguaje, hay algunas áreas en las que esta práctica podría ser benéfica.
Durante la infancia maduran diversas habilidades esenciales para la convivencia. Entre ellas se encuentran la capacidad de frenar impulsos, recordar reglas, tolerar la frustración, considerar el punto de vista de otros y anticipar consecuencias.
El juego es una actividad mental y física que favorece el desarrollo de los niños de una manera integral y armónica que facilitan el aprendizaje activo ya que el participante deja de ser un receptor pasivo de información y se convierte en agente activo del proceso de aprendizaje.
Madres y padres tenemos la responsabilidad de orientar, establecer límites y enseñar las consecuencias de los actos. El problema no está en corregir una conducta, sino en convertirla en una definición del niño.
Recordemos que somos seres bio psico sociales y espirituales, de ahí la gran importancia de educar en la ET a los bebés ya desde el vientre materno, en la actualidad se discute mucho que si los celulares tablets laptops, y se ha perdido un mucho la relación familia-bebé.
El lenguaje y el aprendizaje están completamente vinculados, ya que el lenguaje permite organizar el pensamiento, interpretar la realidad y construir conocimiento. El contexto escolar proporciona una exposición continua a formas de lenguaje más complejas que las utilizadas habitualmente en el entorno familiar.
Los niños, aun cuando no comprendan por completo una situación, suelen captar los cambios emocionales y relacionales de su entorno. Cuando lo que viven no encuentra palabras claras en los adultos, el malestar no desaparece: se desplaza, se confunde y, con frecuencia, se expresa de otras formas.
Los bebés que recibían cariños aumentaban de peso más rápido además de tener en su maravilloso rostro una linda expresión, al tiempo y en una junta de trabajo semanal lo comentaron y llegaron a la conclusión que los niños que progresaban eran acariciados se les sonreía y jugaban con ellos unos SEGUNDOS y eso era suficiente para los cambios tan positivos.