La técnica del beatboxing requiere un dominio preciso de la respiración y el control del aparato fonador. Los beatboxers pueden transmitir emociones, contar historias y generar conexiones con su audiencia. Aunque no hay mucha investigación específica sobre el uso del beatbox como terapia de lenguaje, hay algunas áreas en las que esta práctica podría ser benéfica.
Durante la infancia maduran diversas habilidades esenciales para la convivencia. Entre ellas se encuentran la capacidad de frenar impulsos, recordar reglas, tolerar la frustración, considerar el punto de vista de otros y anticipar consecuencias.
El juego es una actividad mental y física que favorece el desarrollo de los niños de una manera integral y armónica que facilitan el aprendizaje activo ya que el participante deja de ser un receptor pasivo de información y se convierte en agente activo del proceso de aprendizaje.
Madres y padres tenemos la responsabilidad de orientar, establecer límites y enseñar las consecuencias de los actos. El problema no está en corregir una conducta, sino en convertirla en una definición del niño.
Recordemos que somos seres bio psico sociales y espirituales, de ahí la gran importancia de educar en la ET a los bebés ya desde el vientre materno, en la actualidad se discute mucho que si los celulares tablets laptops, y se ha perdido un mucho la relación familia-bebé.
El lenguaje y el aprendizaje están completamente vinculados, ya que el lenguaje permite organizar el pensamiento, interpretar la realidad y construir conocimiento. El contexto escolar proporciona una exposición continua a formas de lenguaje más complejas que las utilizadas habitualmente en el entorno familiar.
Los niños, aun cuando no comprendan por completo una situación, suelen captar los cambios emocionales y relacionales de su entorno. Cuando lo que viven no encuentra palabras claras en los adultos, el malestar no desaparece: se desplaza, se confunde y, con frecuencia, se expresa de otras formas.
Los bebés que recibían cariños aumentaban de peso más rápido además de tener en su maravilloso rostro una linda expresión, al tiempo y en una junta de trabajo semanal lo comentaron y llegaron a la conclusión que los niños que progresaban eran acariciados se les sonreía y jugaban con ellos unos SEGUNDOS y eso era suficiente para los cambios tan positivos.
Desde la neuropsicología sabemos que, cuando una función se pierde de forma repentina, no basta con entender el diagnóstico. También hay que elaborar un duelo. La persona debe aceptar que ya no puede hacer del mismo modo actividades que antes resolvía sin pensar, que su cuerpo le exige nuevas rutas de acción y que su vida cotidiana ya no responde a las claves de antes.
A veces se piensa que hablar de la muerte con un niño es demasiado fuerte, como si ponerla en palabras le arrebatara de golpe algo de su inocencia. Pero cuando el tema ya está presente —por la muerte de un familiar, de una mascota, por una enfermedad o por las preguntas que el propio niño empieza a hacer—, el silencio nunca le protege. Muchas veces deja vacíos que el niño llena como puede.